Cuenta la leyenda que conseguir ir de público al programa El Hormiguero es más difícil que ganarse la vida como dietista en Somalia.
Para poder tener la maravillosa oportunidad de ver ese programa en directo hay que superar pruebas durísimas heredadas y plagiadas de la formación de equipos de élite como el FBI, los espartanos o los seguratas de Ïsla Fantasía.
El hormiguero no facilita modo alguno para asistir de público sinó que sin previo aviso contratan un cocainómano en proceso de rehabilitación para que se traslade a la cima de una montaña con un megáfono y empieze a emitir sonidos guturales en todas direcciones durante horas.
Por alguna razón inexplicable y fuera de toda lógica, algunos individuos elegidos al azar por los dioses de la idiotez sienten el despertar algo mágico en su interior. Todos los que no lo interpretan como su momento all braum dejan al instante de desparasitarse los unos a otros y empiezan a peregrinar en masa hacia el origen de la mágica melodía.
Tras horas/días/meses de dura caminata al estilo zombie George Romero por fin llegan a su destino. Allí se encuentran con unos organizadores que les obligan a pasar pruebas físico-psíquicas tales como superar el circuito de un chiki park en menos de dos horas o leer sin mover los labios.
Solo los mejores son seleccionados para ser enviados y recluidos en un pueblecito de Alemania durante 6 años y tres meses, a su regreso solo los que vuelven sin saber ni una puta palabra en alemán pero dominando el portugués a la perfección son elegidos.
Mil simulacros más tarde les sueltan el día del programa y hacen lo que tienen que hacer, el gilipollas. Sobreactuan, gritan, ríen, aplauden y se dejan sodomizar sea necesario o no.
No se puede negar que consiguen el objetivo por el que han sido entrenados: provocar vergüenza ajena.
Tras el programa es demasiado peligroso volverlos a introducir en la sociedad civilizada así que les transportan a una isla desierta del pacífico donde son abandonados de por vida. Periódicamente desde un avión les arrojan víveres y merchandising de trancas y barrancas.
lunes 7 de diciembre de 2009
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)



7 comentarios on "Proceso de selección."
yO conozco a un par de tipos que han repetido como público del HOrmiguero un par de veces.
Desconozco las secuelas. Desde entonces no he trapasado el radio de seguridad para saludarlos.
Si han repetido ya se puede considerar como prostitución intelectual
uns ous durs
io conozco un tio k fue al hormiguero y volvio mellado, y sus dientes ls tienen trancas y barrancas.
Dicen que si consigues ir más de 2 veces se te aparecen reflejados en el espejo todos los ancianos de España que disfrutan viendo programas para niños antes de cenar.
Oye, ¿el cocainómano que se va con un megáfono a la montaña a emitir sonidos guturales no será Mike Patton? xdddd
Si ese tio fuesa Mike Patton yo tambien acudiría a la llamada.
Publicar un comentario en la entrada